viernes, 21 de marzo de 2008

Papá Benito


Me gusta ver las estrellas. En verdad disfruto de ver el cielo y observar como tiritan los astros a lo lejos (como diría el buen Pablo Neruda), como si te guiñaran los ojos, me da mucha paz y me pongo a pensar en muchas cosas.

Es difícil ver las estrellas en las ciudades, las luces de las ciudades alumbran el cielo y son pocas las estrellas que pueden verse. En las áreas rurales es distinto. El otro día viaje a un pueblo a cinco horas de aquí solo para ver las estrellas. En realidad fuimos a buscar a mis bisabuelos, los trajimos a la ciudad para celebrar el cumpleaños de mi bisabuelo. Yo iba a ver las estrellas.

Y ahí estaba en el pasillo, acostado en un catre, con comezón en la espalda, viendo al cielo, las estrellas. Ahí estaban Orión, la osa mayor y todas esas constelaciones cuyos nombres no recuerdo. Tenia mucho tiempo que no veía un cielo así, tan lleno de esas luces que prenden y apagan, estaba muy contento, respiraba la brisa de la noche y veía a los murciélagos ir y venir por los árboles, y arriba las estrellas, estaban ahí, y yo aquí abajo mirándolas.
Entonces, viene mi bisabuelo y me hace entrar a la casa por que ya iba a cerrar y si me quedaba afuera ya no me iba a abrir. Todo enojado me meto a dormir, yo tenia ganas de seguir viendo las estrellas, pero el viejo no me lo permitió. En la cama, todo malhumorado, de repente pensé que había sido regañado por mi bisabuelo, el jovencito estaba a punto de cumplir 91 años y yo ahí viendo las estrellas, tratando de encontrar respuestas, cuando está ese señor que me pueden dar tantas. Seguiré viendo las estrellas, pero de ahora en adelante pondré mis ojos más seguido en la tierra.

Hoy fue la fiesta de cumpleaños de papá Benito, como le decimos a mi bisabuelo de cariño, fue algo muy raro, estaba toda la familia, todas mis tías abuelas, mis tíos abuelos, sus respectivos hijos, y los hijos de estos.

Me di cuenta que quiero mucho a varios de los ahí presentes, personas que veo una o dos veces al año, con las que rara vez he mantenido una conversación mas allá del clásico saludo y el qué grande estas. La tía Irma, la tía Licha, el tío Rola, mi prima Ana Cristina, me vi rodeado de mi familia y es grande y cada vez crece más. D
e repente estaba en un rincón pensando, y todos en la fiesta riendo y bailando, por un momento pensé en ir y unirme, pero me quede ahí, observándolos, me puse contento y pensé que seria bonito tener fiestas así más seguido. Me sentí luego muy triste. Me acorde cuando era niño y bailaba con mi tía Licha o mi tía Estela, las hermanas de mi abuelo, de cómo me hacían rueda cuando contaba mis chistes y como borrachitas se retorcían de la risa. No cabe duda que no soy el mismo, la promesa de persona que fui cuando niño nunca se cumplió, pero como quiero a esa familia mía, eso no ha cambiado, al contrario, ha crecido.

2 comentarios:

El kiwicin! dijo...

ayyyyy cueroooo! ke viva la familia angelito!!! ;)... bonita foto!

Anónimo dijo...

Bueno Ángel, este si lo siento muy personal, el estilo es poco reprochable; los errores ortográficos y de puntuación de siempre, pero sabes que eso es solo técnica, algo que se trabaja y se logra, la esencia es lo que marca la persistencia de la historia en la mente del lector y esta historia lo hace por ser lo mas sencillo y cotidiano en la cosmovisión de hasta el mas humilde ser humano. El sentido de pertenencia, los tabúes, el rechazo a la soledad y la respectiva naturaleza humana que nos lleva a formar sociedad es totalmente palpáble aquí...de la manera más sencilla y primicia, porque claro, te estas formando, y eso es totalmente normal, creo que aquí no cabe mucho el "ego de escritor" eso viene con los méritos, de eso no te preocupes ahora. ahora escribe mucho, relée, corrige, sumergete en el mundo de los autores, aprende, y disfrútalo mucho, date esa libertad.


Atte. Linda.