miércoles, 16 de julio de 2008

Repeticiones

No puedo dormir.
Boca Arriba
pongo los píes sobre la pared,
la luz
que se filtra
por las persianas,
los dividen

en pequeñas secciones.

De pronto,
viene a mí
un sueño superficial,
del cual
puedo tener
un poco de conciencia.

Una nube
se posa
sobre la pared,
y estoy sentado
en medio de la cama
con la mirada hacia el suelo.

Entonces
la nube
abandona la pared,
se sale
de ella
y empieza a mojar la habitación;
la lluvia
que cae
sobre la cama
la convierte en campo fértil,
yo soy
una montaña
que divide
al campo
en dos partes
de una forma dramática.

Una montaña inescalable
y milenaria
que existe solo en instantes;
de mis entrañas
surge un río
que no llega al mar;
una montaña
que sueña
con patrones geométricos
y programas de televisión.

Boca arriba,
con los pies
sobre la pared,
con la conciencia diluida,
medio dormido,
medio despierto,
encuentro lucidez;
todo parece
tan claro,
tan lógico
y espantosamente cierto,
cómo la nube
que va y viene
lloviendo
por la habitación.

Una hora
es un segundo
y un segundo
es una hora.

El reloj
no avanza
y todo es
como en realidad es;
no hay mascaras,
las cosas
se presentan
cómo son (por ejemplo
mi ventilador
es un aparato amable
que sopla
no solo
para desacalorarme,
también ahuyenta
a los temidos mosquitos),
el tiempo no existe,
es solo instante eterno,
que se repite,
que se repite.

Me despierto,
enciendo la luz
y busco algo
sin saber exactamente qué;
otra vez, la duda,
el nubarrón,
todo se oscurece
y ya no hay nube que llueva.

Solo un foco
atrapado
en el vientre
de una lámpara,
que en el centro
del techo
parece un pequeño sol,
un sol que no se inmuta
y alrededor del cual
no gira ningún planeta,
solo estamos él y yo
contemplándonos
en medio de esta habitación,
que de noche
es tan grande
y tan fría
como un universo interminable,
que se repite,
que se repite.


16/Julio/2008. 4:30 am

1 comentario:

Anónimo dijo...

me agrado cuando te transformas en una
montania
por la lluvia
buen trabajo:)

han